En la última cena

Estaba Jesús con sus discípulos en la última cena y decía: "Sé que uno de vosotros me negará. Otros me abandonaran y por último, uno me venderá..."

En ese momento el ápostol Juan se levanta rápidamente de la mesa, a lo que el Señor le pregunta: ¿por que te levantas de la mesa y te llevas tu plato para comer en una esquina?
Y Juan le contesta: "Mira maestro, yo con esa clase de gente ni como"

 

¿Quién va a pagar mis cuentas?

Un día, el Sr. Smith fue llevado rápidamente a que le realizaran una cirugía coronaria al "Hospital de la Misericordia", que era un hospital católico.
La operación salió muy bien y, mientras el hombre atontado recuperaba la conciencia, era tranquilizado por una Hermana de la Misericordia, que esperaba junto a su cama.

"El señor Smith, usted va a estar bien", dijo la monja, acariciando suavemente su mano. "Necesitamos saber, sin embargo, cómo va a pagar por su estancia aquí. ¿Está usted cubierto por el seguro?"
"No, no lo estoy", susurró el hombre con voz ronca.

"Entonces se puede pagar en efectivo?" persistió la monja.
"Me temo que no, hermana."

"Bueno, usted tiene parientes cercanos?" -cuestionó la monja con severidad-.
"Sólo mi hermana en Nuevo México", dijo él. "Pero ella es una humilde monja solterona".

"¡Oh, tengo que corregirlo Sr. Smith! Las monjas no son solteronas, están casadas ​​con Dios."
"Maravilloso" -dijo el hombre- "En ese caso, por favor envíele la factura a mi cuñado".

 

Buscando donde estacionar

José está en el centro de la ciudad dando vueltas y más vueltas en un intento desesperado de estacionar su carro. Da una vuelta, espera, va un poco más lejos, espera, da otra vuelta...
Nada...
Desesperado, levanta la vista al cielo y dice: "Señor, si me encuentras un hueco para aparcar en cinco minutos, te prometo orar más a menudo, ayunar 4 días a la semana, asistir a todos los servicios que se realicen en la iglesia, asistir a las campañas y diezmar y ofrendar, dar mis primicias".
Entonces, de forma milagrosa, queda libre un puesto justo delante de su coche.
José, emocionado, mira al cielo y dice:
"¡¡Señor, Oh Señor!! ¡No busques más que ya he encontrado yo una!!"

 

Dios poderoso

Una ancianita oraba al Señor diciendo: "tú eres mi proveedor, tu sustentas mi vida, tu miras mi necesidad que no tengo para alimentarme".
En eso pasa el vecino de al lado y cansado de oír tantas oraciones le tira un saco de alimentos en donde se encontraba orando la anciana.  
Entonces cuando la ancianita termina de orar, ve los alimentos y empieza a dar gracias a Dios por contestar la oración. En eso el vecino se burla diciendo que le agradezca a él porque fue quien le trajo la comida y no Dios.
Más ella contesta: Es que yo tengo un Dios es tan poderoso que es capaz de mandar al mismo diablo a traerme los alimentos.

 

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Ps. Marco A. Bustamante.

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(umemajav)

 

 

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